A
los veintipocos años se busca trabajo detrás de un mostrador o de una barra.
Pasados los 45, se busca limpiando, en una obra o entre las viñas. El factor
edad cambia el oficio al que se aferra quien está en paro en Ciudad Real. Así
lo deja negro sobre blanco los registros de las oficinas de empleo: los jóvenes
apuntan al comercio, la hostelería y la reposición, mientras que los
demandantes de más edad concentran sus peticiones en la limpieza, los peones de
obras públicas, la agricultura y la industria manufacturera.
El
informe provincial del mercado de trabajo recoge el listado de los trabajos en
los que cada desempleado se inscribe para tener una oportunidad. El año pasado
fueron más de 129.000 solicitudes de ocupación, ya que cada demandante puede
apuntarse hasta a seis oficios distintos.
Más
allá de las diferencias generacionales, tres ocupaciones mandan en el conjunto
de la provincia y resumen hacia dónde mira el desempleo de Ciudad Real: la
limpieza de oficinas y hoteles, con casi 13.000 solicitudes, y, muy cerca, las
ventas en tiendas y almacenes y los peones de obras públicas, ambas por encima
de las 10.000. Comercio, limpieza y obra son, sumando todas las edades, los
tres trabajos a los que más se agarra quien busca empleo en la provincia.
El
demandante de empleo de menos edad mira al comercio antes que a nada. Entre los
menores de 30 años, el oficio más solicitado es el de vendedor en tiendas y
almacenes. Detrás, los camareros y los reponedores conforman el podium de
ocupaciones que más se piden para abrir las puertas al mercado laboral al que
se asoman los más jóvenes.
Esas
ocupaciones, según pasan los años, pesan menos entre los más mayores. La
hostelería lo ilustra bien. Los camareros, en proporción, tienen entre los
jóvenes casi cuatro veces más peticiones que entre los mayores de 45 años, y la
reposición pesa el triple. Además, también aparecen oficios que casi solo
buscan los jóvenes. Los instructores de actividades deportivas tienen entre
ellos cinco veces más demandas que entre los mayores; los especialistas en estética
y bienestar, casi cuatro veces; los peluqueros y los monitores de ocio, más del
doble. Actividades a las que se suman las de reparto y la descarga de
mercancías que concentran las peticiones de la generación más joven.
El
grupo intermedio, de entre los 30 a los 45 años, mantiene aún las profesiones
de los más jóvenes, pero con un orden que empieza a cambiar. Los vendedores
siguen al frente, aunque la limpieza de oficinas y hoteles asciende al segundo
puesto y los peones de obras públicas se cuelan en el tercero. La hostelería y
la reposición pierden fuelle mientras empiezan a ganar terreno los cuidados a
domicilio y el trabajo agrícola cualificado.
A
partir de los 45 años el mapa del empleo cambia de forma más clara. El oficio
más buscado ya no es el comercio, sino la limpieza de oficinas, hoteles y
establecimientos. Detrás se sitúan los peones de obras públicas y los
vendedores caen ya al tercer lugar. El campo solo aparece con fuerza en este
grupo. Los peones agrícolas suman peticiones a partir de los 45 y a ellos se
añaden los trabajadores cualificados de huertas, invernaderos y explotaciones,
oficios que doblan su peso respecto a los jóvenes. La industria manufacturera,
a través de sus peones, y la construcción, a través de los peones de edificios y
los albañiles, completan la fotografía de los trabajos que se piden en el SEPE
a partir de esa edad.
El
caso más extremo es el de los operadores de máquinas de coser y bordar: las
peticiones de mayores de 45 años multiplican por 50 a las que registran los
menores de 30. Algo parecido sucede con el servicio doméstico, los cuidados
personales a domicilio, los ordenanzas o los conductores de camión, oficios que
casi no figuran en las peticiones de los más jóvenes.
Además
de la edad, el conjunto de las solicitudes que presentan los desempleados tiene
rostro de mujer. Casi siete de cada diez peticiones de ocupación de la
provincia las presentan mujeres, que doblan a los hombres en la cola del paro.
Y esa mayoría se concentra en unos oficios muy marcados: el cuidado de niños en
domicilios es femenino casi al cien por cien, igual que la costura a máquina,
mientras que los cuidados a domicilio y la limpieza rozan los nueve de cada
diez.
En
el extremo contrario están los oficios casi exclusivamente masculinos. La
albañilería es cosa de hombres en su práctica totalidad, y por encima de tres
de cada cuatro peticiones de conductores, peones de la construcción o
descargadores de mercancías que también las presentan, en su mayoría, los
ciudadrealeños.
Fuente: Hilario L. Muñoz - latribunadeciudadreal.es


Aprodel CLM

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